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martes, 4 de diciembre de 2012

Fin del mundo


Se acerca el fin del mundo y, dada la prontitud de las eventualidades, no pude ya y no podré hacer muchas cosas.


Hago notar que siempre quise que mi última acción en la vida fuera nalguear a una morsa. No me refiero a una de esas que ocupan más de un lugar en los camiones, de las que estorban todo el pasillo en el supermercado o de esas que preparan ricos tlacoyos (Exija tlacoyo original®), gorditas y quesadillas. Hablo de aquellos pinnípedos marinos carnívoros de aletas gruesas, colmillos largos y gracioso bigote que habitan en ciertas zonas de los mares árticos, como el mar de Laptev (Rusia) y el Pacífico.



Menciono que quería que fuere mi última acción porque, seguramente a manera de reflejo, después de nalguear a la morsa, ella soltaría unos espadazos con sus colmillos, que pueden llegar a medir hasta un metro, cortando, cuando menos, mi abdomen que dejaría caer mis intestinos sobre la nieve ártica. La segunda opción es que se levante sobre su aleta posterior y deje caer sus 800 a 1,400 kilogramos de manteca sobre mi cuerpo. En cualquier caso, veo poco probable mi sobrevivencia. Por eso quería que fuera la última.


Entre otras cosas que me gustaría haber hecho antes del fin del mundo:

1.       Viajar en el tiempo y abofetear a Ron Hubbard.

2.       Besar a una mujer inuit (eso hasta el 2006).

3.       Actuar en el cine de ficheras.

4.       Estrenar un DMC12 en 1982

5.       Asistir a un concierto de Queen vestido como Groucho Marx.

6.       Naufragar y quedarme solo un año en una isla.

7.       Ser paleontólogo o arqueólogo.

8.       Fundar una religión en torno a la Santísima Trinidad del Cilantro-Chile-Jitomate (Culantro-Ají-Tomate).

9.       Ganar un Nobel, tirar la medalla y quedarme con el empaque.

10.   Clonarme.

11.   Descubrir un planeta.

12.   Viajar en el espacio.

13.   Muchas más.


Sin embargo, realizar todas aquellas acciones, nada me hubiese hecho más feliz que cantar al lado de mi tocayo Manolo Escobar.

Véase que Manolo es lo más grande de España (Incluso más que el mismo sol)



Pero el hubiera no existe y, menos mal, el "hayga" sí.
 
¿Qué se le antojaba hacer a usted?

lunes, 3 de diciembre de 2012

Suicidios navideños


Cuenta la leyenda (urbana) que en fechas decembrinas, siendo más exactos hacia navidad y año nuevo, el número de suicidios aumenta comparativamente con el de otras fechas o el resto del año.

La leyenda es falsa. Si bien son épocas pesadas para personas solitarias o que viven lejos de su familia, nada indica que los suicidios aumenten. 

Esta leyenda ha estado presente, y lo que le falta, durante mucho tiempo. La situación de pena o depresión que viven millones de personas en el mundo comparada con la innegable natural alegría de los que son poseídos por los demonios de la navidad, valga la expresión, parece ser una buena razón para suicidarse. No lo es.

Los niños que no reciben regalos el día del niño deberían de suicidarse. Nunca me dieron regalo por el día del niño. No hice nada por ser niño. Cuando me iba muy bien en la escuela sí que me tocaba algo. ¿Se suicidarán más madres en su día? Claro que hablo de las desgraciadas a las que sus méndigos hijos no visitan ni llaman. ¿Las mujeres que no felicité el día de la mujer se suicidaron? 

Mátese quien se mate, toda la alegría navideña, los colores, los villancicos, el frío y demás horrores que, menos mal, sólo tenemos que aguantar una vez al año, como el consumismo, no son realmente razones para los suicidios.
En 1985 la Clínica Mayo hizo un estudio en el que demostró que los suicidios no aumentan en Navidad, Año nuevo ni en otras festividades.

lunes, 29 de octubre de 2012

¿Más mezcla maistro?


Todo comenzó la semana pasada cuando me llegó, al igual que a todos los usuarios del correo electrónico de la Cineteca Nacional de México, un email que se quejaba del lugar donde está el reloj checador digital y de lo difícil que es el acceso a éste. A dicho mensaje, muchas personas contestaron por sufrir las mismas calamidades.

Para llegar a checar hay que sortear una serie de obstáculos que van desde la caseta de los policías, ubicada en la entrada de Mayorazgo, que siempre están parados a medio pasillo, la oficina de intendencia, de sonde siempre están sacando y metiendo todos los productos de limpieza que se usan en nuestra institución, mientras los brigadistas de la higiene  platican y gritan como merolicos del Zócalo capitalino, no todos, hay un mudito. Posteriormente, hay que balancearse sobre un grupo de tablones (mal) colocados en la última parte del pasillo para poder llegar a un puente que cruza una zanja donde hay albañiles trabajando. Antes de llegar a dicho puente, las tablas fueron cubiertas con cuadrados de alfombra, de la que quitaron de las salas antes de la remodelación, que cuando llueve nos sirven a los burócratas de tablas de surf. Desgraciadamente, no sabemos practicar aquél deporte acuático y los torpes movimientos que llegamos a realizar terminan, la mayoría de las veces, con alguna sindicalizada mayor en el suelo con esguinces o rodillas sangrantes. Al cruzar el puente uno se siente Indiana Jones en el templo de la perdición (Spielberg 1984).

Inmediatamente, la raza burócrata se armó de valor y comenzó a soltar sus quejas contestando sobre el mismo correo electrónico. Las quejas ya no sólo iban sobre el acceso o el reloj checador digital. Cambió el sentido y se fueron enfocando más hacia la higiene de los baños, posteriormente al estado de uno de los hornos de microondas que no funciona, haciendo esperar a la gente hasta media hora para poder calentar su comida.

Luego, casi veintitrés horas después, una compañera denunciaba en un correo electrónico que “como a las 2:00 de la tarde al entrar por el camino del callejon (SIC) de san Felipe, dentro de la Cineteca una compañera y yo nos encontramos a un trabajador orinando en pleno pasillo dirigido hacía (SIC) la pared, por supuesto que esto es desagradable para todos pero lamentablemente no es la primera experiencia del tipo, ya que hace como una semana me tocó ver a la altura del laboratorio digital a otro trabajador en ropa interior el cual creo se estaba cambiando también muy cerca del paso de la gente.”

El pasado comentario, después de arrancarme una carcajada, hizo que me interesara, morbosamente, más en el caso. ¿Cuál albañil andaría paseándose como Lady Godiva por el laboratorio digital? Todo se esclarece en un correo que llegaría tan sólo unos minutos más tarde. Otra compañerita (como ven, la depravación la sufrieron las mujeres y ningún hombre) culpa a la constructora de no haber designado un lugar para que los albañiles se cambien, siendo la razón de semejantes barbaridades. También menciona la anécdota que se convertiría en la favorita de un servidor:

Dice que el martes dieciséis de octubre del año dos mil doce, mientras caminaba hacia el pasillo del reloj checador digital, a la altura del nuevo laboratorio, encontró a un sujeto, del cual no sabe si era de la obra o no, alrededor de las nueve con quince minutos de la mañana, hora  a la que siempre pasa mucha gente, recargado masturbándose mientras vestía únicamente boxers. Después pide saber el avance de la investigación. No sé si haya mucho que investigar salvo si habrá terminado o no o si es la única manera viable para quitarse lo helado de las obras negras.

Las películas mexicanas de ficheras que muestran albañiles, no se alejan tanto de la realidad. Los albañiles siempre serán albañiles. Aunque cause risa o sorpresa lo que leí en los correos de mis compañeros, en el fondo me siento un tanto triste por la falta de educación de los trabajadores y, aunque me digan lo que siempre me dicen, la educación no enriquece al hombre con moral. La moral se mama.

jueves, 18 de octubre de 2012

Murió acariciando a "la mechuda"


La nota roja, además de ser de mal gusto (luego veremos lo que es “el mal gusto”), tiene la cualidad de ser cómica por a jerga que maneja. Ya sea que su intención sea la de verse muy “acá” o simplemente vulgar y cómica. 

Llegó a mi correo la imagen de la nota, que transcribiré más abajo, hace pocos días. El mero encabezado ya es cómico en sí. La ardua tarea fue a la hora de querer leer toda la nota. Al hacer la imagen grande, se pixeleaba y la lectura era muy complicada. Despés de lograr leerla por completo, decidí transcribirla y compartirla con ustedes. Gocen. 

Se transcribe la nota tal cual está escrita, con faltas ortográficas y errores en la redacción.


Vecino de San Sebastián Abasolo Tlacolula Oax. MURIÓ ACARICIANDO A “LA MECHUDA” Cuando se preparaba a darse un festín sexual, mejor se le paró el corazón.

Texto y foto M. Sarchi / Noé Rojas Oax.

Abrahán López de 72 años de edad se llamó la persona que por ese instante se le antojó una mujer de la vida galante de esas que deambulan por las calles del centro histórico de la ciudad y como observó a una de ellas muy apetitosa, se pusieron de acuerdo y comenzaron a tratar “el rancho” y de a cómo iba hacer la puñalada “al chango”.

El ancianito recién llegado de la unión americana originario d San Sebastián Abasolo Tlacolula Oax. quien paseaba por la ciudad recordando los años en que la ciudad tenía una tranquilidad total, se dio cuenta del desfile de chatarras del servicio urbano que circulan por las céntricas calles, en eso fue cuando sin pensar las bellas y ancianas sexo servidoras den donde observó a una que tenía tremendo “pedorrón” y se le antojó.

De ahí comenzó el trato para ir a echar “su palito al depósito chatarrero” ¿Cuánto?, - tanto – y ¡sopas!, al hotel de paso para darse el gran festín con aroma a tiburón. Abrahán de inmediato se acostó en la rechinante y apestosa cama en espera de ese tremendo diferencial K-quiero y por supuesto de aquel exquisito manjar conocido como “la mechuda” el cual cuando lo ,tuvo cerca, lo comenzó “a peinar manualmente” mientras se le enderezaba “el asunto”.

La sexo servidora aun desesperada por la tardanza del cliente quien solamente le estaba enredando los pelos de “la tarántula” le reclamó si se la “iba a comer o no porque se le estaban escapando más clientes que la esperaban en la calle”; el anciano le contesto ¿ es que esta cosa no se quiere parar? – pero dijo la sexo servidora, que su cliente en turno, de repente comenzó hacer feo – y poniéndose la mano en el pecho del lado izquierdo y ¡ Zass, ahí quedo todo manzo con la mirada fija hacia el techo blanco!. 

Señaló “la comerciante de su cuerpo” que le dio miedo y de inmediato le dio aviso al encargado del hotel y fue así como solicitaron el arribo de paramédicos de RIVAC quienes se introdujeron al cuarto donde se llevaría a cabo el frustrado festín humano, manifestando “este viejito ya estiró la pata” por lo que no les quedó otra alternativa de solicitar el arribo del agente del Ministerio Público para que se hiciera cargo del levantamiento y traslado del cadáver rumbo al anfiteatro en donde fue identificado por sus familiares.





El pie de foto dice: El anciano Abrahán López de 72 años de edad, murió de un paro cardiaco, o no aguantó la vergüenza de que “su asunto” no le respondió o no soportó el olor a tiburón de la sexo servidora que le iba a quitar “la calentura”


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