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martes, 2 de septiembre de 2014

Viento en popa

Aunque viente de pompa hubiera sido mejor título, no suelo ser siempre tan escatológico (y no me refiero a las postrimerías de ultratumba).

Satanás Opina, Con EL Libro Enfrente (SOCELE) sigue en pie para presentarse a finales de octubre en El Hijo del Cuervo en Coyoacán. Ya nos encontramos ensayando para dichoproyecto y, si las cosas salen bien, tendremos mucho trabajo y mucho entretenimiento para ofrecer.

Los planes de vida van bien.

Y, continuando con esto  de las ilustraciones, la última imagen que realicé está basada en la Refinería Marsh del universo de H.P. Lovecraft. Se puede ver aquí abajo↓



martes, 1 de julio de 2014

Lo que no debo leer

Acepto que nunca había leído una novela de Anne Rice... no lo vuelvo a hacer.

Hace poco, acaso un mes o mes y medio, me encontré varios PDFs de la escritora en mi colección digital. Abrí el archivo de La momia y leí unas tres o cuatro páginas. El comienzo estaba bien; un arqueólogo descubría una tumba nueva y su sobrino, un interesadote y alcohólico apostador, le presionaba para conseguir parte del dinero de la herencia. Estaba el tema nadando en intereses míos. Dije -De ahogados al río- y seguí leyendo la novela hasta la última página digital.

¡Oh sorpresa! La historia se torna en un ir  y venir de celos y romance entre Ramsés (EL MALDITO) y la hija del arqueólogo. Sólo falto que Ramsés brillara como los vampiritos de la saga Crepúsculo, de la "escritora" Stephenie Meyer. !Oh, pero brilla! Bueno, no brilla por la gran cantidad de productos metrosexuales que cubren su piel como la del afeminado Edward Cullen, pero sí tiene un brillo mágicamente atractivo.

Si bien la novela de Rice es anterior a la saga de Meyer, resulta casi imposible sentir las arcadas producidas por tanta miel existente en un lugar en donde debe de haber terror y sangre.

Recomendaría quemar todos los libros de Rice y de Meyer pero no faltaría el tarugo que me etiquetara de Nazi quemando libros judíos, aunque haya sangre judía en mis venas. Por lo tanto, mi consejo es que, si usted ya leyó a ambas escritoras y le gustaron: Dese un tiro. Si sólo ha leído una y la ha disfrutado: Lea a la otra y siga los pasos del primer consejo (el de darse un tiro. Lo repito porque, seguramente, ha de ser usted muy bestia). Si leyó alguna de las dos y no le gustó: No lea a la otra autora. Si no ha leído a ninguna: Vaya a una librería y pida que le den cualquier libro que no se de esas "escritoras".


martes, 23 de octubre de 2012

Maldita FS


Maldita FS

La FS, o Fobia Social es un trastorno psicológico que se caracteriza por un miedo irracional e intenso en situaciones sociales, causando una grave angustia y una disminución en el funcionamiento en diversas áreas de la vida cotidiana. 

A veces es por timidez, otras por inseguridad personal, incluso por abuso de sustancias, por miedo a quedar como tonto o por diversos traumas.




Ahora, mi caso: Acepto que, más de una vez, he fingido llamadas telefónicas para salir de una situación que me resulte incómoda. He realizado supuestas llamadas para hacer tiempo y esperar a que los semáforos me sean favorables y me dejen cruzar la calle con toda la tranquilidad del mundo. Lo mejor es cuando se usa para evitar entrar en contacto con gente conocida o para despegarse de una plática aburrida e ir a ver el cielo o fumarse un cigarrillo.

He inventado (y hasta fantaseado) compromisos que nunca llegaron a ser siquiera un plan de salida para zafarme de invitaciones a reuniones, fiestas y paseos a los que no quiero ir por miedo a alejarme de la zona urbana que manejo sin sentirme incómodo, todo bajo control. 

Como todo, va por temporadas. Hay veces en que me aterra ir al Círculo K® que está a una cuadra de mi casa y hay cuando sí me atrevo a lanzarme al Centro Histérico de ésta nuestra ciudad. De hecho, la última vez fue un domingo en la noche con cientos de personas (o al menos lo parecían) caminando a lo pendejo. Podría decirse que yo también iba transitando de la misma manera pero, la verdad es un poco peor, andaba rápido para llegar a ver a un amigo sacerdote de Ivett, la Churri. El sacerdote, Carlos, me cayó mejor de lo que esperaba. No sé si fue lo abierto y adaptado a tiempos modernos que es o por sus comentarios contra el vaticano y su aversión por el papa Bienadicto y SAPS (Su Altísima Papa Sabritas®) Juan Pablo II.

Una vez sometí a la vejiga a un castigo de más de 10 horas de aguante en un vuelo de Madrid a México DF porque no me gusta usar baños en movimiento. Por si fuera poco, tampoco puedo ir a baños públicos.  No fue porque los espacios cerrados me molesten, todo lo contrario.

El cine es El Horror vuelto situación: Mucha gente encerrada en una sala que está llena de señalamientos de seguridad y salidas de emergencia (¿Qué tantas cosas malas suelen ocurrir en las salas de proyección como para requerir semejante sobrecarga de instrucciones de protección civil? Ni el Bunker de Hitler tenía tantos letreros y, mire usted, por lo que pasó y cómo acabó) en un espacio lleno de gradas en el que es difícil desplazarse. Hay mucha gente y no se ve, hay muchos sonidos de tosidos, estornudos, carraspeos, crujir de envolturas de alimentos chatarra y, lo que más me afecta, no saber cuántos culos y en qué condiciones se han postrados donde tengo que poner el único que poseo en mi cuerpecito.


La agorafobia tampoco ayuda. Los sitios con mucha gente como los supermercados, antros o verbenas populares me aterran. De no tener que trabajar fuera de casa, podría pasarme la mayor parte del mes atrincherado en mi casa. Saldría sólo por víveres y a pagar las cuentas. (Nota: necesito un trabajo que pueda realizar desde la comodidad del hogar)

He usado como pretexto, también, el tener que ir a la oficina para escapar de algo. Incluso he tenido que ir sábados y fuera de horas. Sí, un trabajador de gobierno. Me meto al baño aunque no tenga ganas de defecar u orinar para estar unos momentos a solas.

Fumar, aunque es vicio asqueroso, es la mejor manera para salir al jardín de la Cineteca Nacional de México a despejarme y librarme del ruido de varias decenas de personas que hay en calidad de refugiados y de invasores con el motivo de las obras que aquejan a ésta nuestra institución.

A pesar de hablar muy bien el idioma inglés, cuando me topo con un anglosajón que no domine el español, no tengo ningún problema en hablarlo de manera fluida. Hablarlo a solas (cosa que tampoco es muy normal→) mientras fantaseo con algo es muy sencillo. A la hora de hablar inglés con una persona que lo tenga como segundo idioma, las trabas comienzan a aparecer. No sé si sea un miedo a que me lo critiquen o a no darme a entender con quien esté hablando.
 


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